Síndrome de intestino irritable

El síndrome de intestino irritable (SII en forma abreviada) es un trastorno digestivo muy común que se caracteriza por dolor abdominal, alteración de las evacuaciones (diarrea, estreñimiento o ambos) y se acompaña de distensión o hinchazón del vientre.  Las molestias son crónicas (más de 6 meses de duración) y recurrentes. El SII afecta considerablemente la calidad de vida de los pacientes, pero es un padecimiento benigno, es decir NO causa o predispone a ninguna otra enfermedad o al desarrollo de cáncer.  Erróneamente se le conoce coloquialmente como colitis. El término colitis implica inflamación, es decir, infiltración del colon por leucocitos (glóbulos blancos) y otras células inflamatorias observada al microscopio en una biopsia, condición que ocurre solamente en una minoría de los pacientes con SII.

Los síntomas del paciente con SII son múltiples, de intensidad variable, a veces continuos, a veces intermitentes.  Dos son los síntomas que caracterizan al SII:

  • Dolor abdominal. La mayoría de las veces es cólico, como retortijón, y se localiza en el bajo vientre. Sin embargo puede ser ardoroso, punzante, penetrante y localizarse en cualquier sitio del abdomen. El dolor ocurre por lo menos una vez a la semana y debe estar relacionado con las evacuaciones. Puede presentarse antes, durante o después de ir al baño, o bien aliviarse con la evacuación. Además debe estar asociado a un cambio en la frecuencia o consistencia de las evacuaciones.
  • Evacuaciones anormales. De acuerdo a la apariencia de las evacuaciones, los pacientes con SII se clasifican en tres tipos, con diarrea (SII-D), con estreñimiento (SII-E) o mixto (SII-M), es decir,  que alternan con diarrea o estreñimiento. Para poder definir estos tres tipos de SII se utiliza la Escala de Bristol (ver figura). Esta escala clasifica la apariencia de las evacuaciones en 7 tipos principales.  El paciente tendrá SII-E cuando en más del 25% de las veces que presenta evacuaciones anormales  son de los tipos 1 y 2 (heces duras o en bolitas); tendrá SII-D cuando en más del 25% de las veces que presenta evacuaciones anormales  son de los tipos 6 y 7 (heces sueltas o líquidas) y; tendrá SII-M cuando las evacuaciones sean del tipo 1 y 2 o del tipo 6 y 7 en más del 25% de las evacuaciones anormales.

Escala de Bristol

  • Otros síntomas que puede presentar el paciente con SII son la distensión o hinchazón abdominal, flatulencia y presencia de moco en las evacuaciones.

Además, los pacientes con SII pueden tener otros trastornos gastrointestinales o extraintestinales (fuera del aparato digestivo) asociados. A este fenómeno se le conoce como comorbilidad (presencia de 2 o más trastornos o síndromes en un mismo individuo).

Las comorbilidades o trastornos digestivos que se asocian con mayor frecuencia al SII son:

  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico
  • Dispepsia funcional
  • Incontinencia fecal

Las comorbilidades extraintestinales más comunes son:

  • Síndromes dolorosos: dolor de cabeza, migraña, fibromialgia, dolor de espalda
  • Urinarias: ardor al orina, cistitis, dispareunia o dolor durante el acto sexual, dismenorrea o cólicos menstruales
  • Otros: asma, palpitaciones, fatiga crónica, trastornos del sueño
  • Psiquiátricos: ataques de pánico, ansiedad, depresión, hipocondriasis, somatización.

El SII afecta más frecuentemente a personas menores de 50 años, pero puede también ocurrir en niños y adultos mayores. Es más común en mujeres en una relación de 2 a 3 mujeres por cada hombre y en personas que tienen familiares con SII. 

El SII se asocia a trastornos psicológicos como estrés, ansiedad y depresión. También puede ocurrir en individuos que hayan tenido antecedentes de abuso físico o sexual. Por ello, las personas con estos trastornos psicológicos o antecedentes tienen más riesgo de padecer el SII.

Usted debe acudir inmediatamente con el médico si tiene más de 45 años y los síntomas antes mencionados son de reciente aparición. Esta presentación es un signo de alarma que puede indicar una condición seria diferente al SII como el cáncer de colon. Son también signos de alarma si  presenta pérdida de peso inexplicable, sangre en las evacuaciones, anemia o tiene algún familiar que haya tenido cáncer de colon.

La presencia de los síntomas de SII que afectan la calidad de vida del paciente independientemente de su edad, que limitan sus labores cotidianas y no mejoran con cambios en la dieta o estilo de vida son indicaciones de acudir al médico.

Los factores que contribuyen a la presencia del SII son múltiples e incluyen:

  • Movimientos anormales del intestino. Los pacientes con SII tienen espasmos o contracciones anormales del músculo del intestino que causan dolor, aceleran el tránsito intestinal y ocasionan diarrea, o lo retrasan y provocan estreñimiento.
  • Interacción cerebro-intestino alterada. Normalmente existe una conexión extensa bidireccional entre el cerebro, la médula espinal y el intestino, que regula las diferentes funciones digestivas. En los pacientes con SII existe una falla en esta función reguladora, lo cual ocasiona que el intestino reaccione exageradamente a los estímulos, de ahí el nombre de irritable. Es por ello que estímulos fisiológicos normales como la comida causa dolor o malestar en el paciente con SII. El estrés emocional, la ansiedad, depresión, etc., pueden provocar diarrea, estreñimiento, además de dolor abdominal.
  • Intolerancia a alimentos. Es frecuente que los pacientes con SII tengan síntomas con la ingesta de algunos alimentos, principalmente de los carbohidratos fermentables como lácteos, leguminosas, derivados del trigo, coles, etc.
  • Infecciones y microbiota alterada. Algunos pacientes desarrollan el SII después de una infección intestinal. En otros pacientes, la composición de bacterias de su microbiota intestinal (antes flora intestinal) es diferente de la de sujetos normales y otros, tienen un exceso de bacterias en el intestino (síndrome de sobrecrecimiento bacteriano)

Además, los factores genéticos (familiares afectados), las experiencias traumáticas en la infancia, los factores psicológicos (estrés, ansiedad, depresión) pueden contribuir al desarrollo del SII.

No hay una prueba que establezca que diagnóstico de SII. El médico hará el  diagnóstico de SII con una historia clínica detallada, un examen físico minucioso y con pruebas de laboratorio en sangre limitadas.  

En algunos pacientes el médico podrá solicitar pruebas especiales como: perfil celíaco, hormonas tiroideas, pruebas de aliento o examen de heces. 

El estudio de colonoscopia que consiste en la introducción de un endoscopio (tubo flexible con luz y cámara) a través del recto para examinar la mucosa del colon, estará indicado en pacientes mayores de 45 años o con los signos de alarma arriba mencionados.

El SII no se asocia a complicaciones intestinales. Sin embargo, afecta significativamente la calidad de vida del paciente y puede causar alteraciones del talante, ansiedad o depresión.  

  1. Dieta. Se recomienda que los pacientes con SII eviten los alimentos que ellos hayan identificado como desencadenantes de los síntomas.  La dieta baja en FODMAP (acrónimo en inglés que significa oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables),  o carbohidratos contenidos en los alimentos que son fermentados fácilmente por las bacterias del intestino, puede ser efectiva en pacientes con SII.   Los alimentos con FODMAP incluyen los lácteos, leguminosas, crucíferas o coles, los derivados del trigo o gluten, ajo, cebolla y algunas frutas. La dieta baja en FODMAP  debe usarse solo por 4 a 6 semanas. No se recomienda hacer dietas sin gluten en los pacientes con SII a menos que exista un diagnóstico de certeza de enfermedad celíaca. La dieta sin lácteos solo está indicada en pacientes con intolerancia demostrada a la lactosa con exámenes de laboratorio.  Se recomienda la consulta de una nutrióloga para hacer un plan de dieta y nutrición apropiado para cada paciente.

  2. Estilo de vida. El ejercicio regular, una dieta saludable, ingesta diaria de 2 litros de agua, evitar el consumo excesivo de café, alcohol, higiene del sueño y actividades de relajación o que contribuyan a manejar el estrés (meditación, yoga, etc.) son modificaciones al estilo de vida que contribuyen a controlar el SII.

  3. Medicamentos: Su médico indicará los medicamentos de acuerdo el tipo de SII que Usted tenga. Los fármacos más utilizados son:

    • Antidiarreicos: la loperamida y la colestiramina son medicamentos que ayudan al control de la diarrea, sin embargo no mejoran el dolor abdominal
    • Antiespasmódicos: son medicamentos que evitan los espasmos del músculo intestinal y ayudan a aliviar el dolor abdominal. La butilhioscina, trimebutina, bromuro de pinaverio y otilonio son los más comúnmente usados..
    • Fibra dietaria y suplementos: Los alimentos ricos en fibra insoluble (salvado) generalmente no se recomiendan ya que agravan la distensión abdominal. Los suplementos de fibra soluble como psyllium e ispaghula son útiles en los pacientes con SII y estreñimiento.
    • Secretagogos: Son medicamentos que favorecen la secreción de agua en el intestino y ablandan las heces fecales favoreciendo su evacuación. Estos incluyen la lubiprostona y la linaclotida. Se utilizan en el paciente con SII y estreñimiento. Pueden producir diarrea.
    • Antidepresivos: Los antidepresivos tricíclicos (p.ej. amitriptilina) o inhibidores de recaptura de serotonina (p.ej. escitalopram) y otros antidepresivos son útiles para el control del dolor abdominal del SII y de la depresión o ansiedad asociadas. Su médico indicará por qué, cuál y cómo debe utilizarlos, además de informarle la duración del tratamiento y sus posibles efectos adversos.
    • Antibióticos: Los antibióticos no están indicados en el SII. Solamente la rifaximina, un antibiótico no absorbible es útil en los pacientes con SII sin estreñimiento. Se usa por 2 semanas y mejora el dolor abdominal, la hinchazón y la flatulencia.
    • Probióticos: Son microorganismos vivos que mejoran los síntomas del SII. No todos los probióticos son efectivos en el SII. Generalmente se usan combinados con otros medicamentos.

  4. Terapias psicológicas. Los pacientes con síntomas graves y trastornos psicológicos asociados pueden requerir alguna modalidad de tratamiento psicológico. Las terapias psicológicas que han sido efectivas en el SII son la terapia cognitiva conductual, hipnosis y mindfulness.  Estas terapias deben ser guiadas por profesionales expertos.

Dr. Miguel Angel Valdovinos Díaz
Departamento de Gastroenterología
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán

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